Querida elfa de los bosques, me parecía bello el significado de las fechas , así que aquí te dejo el comienzo de Últimas tardes con Teresa. Creo que tú desde estas primeras líneas ya intuías que te encontrabas ante una gran novela, yo ahora pienso lo mismo. Allá por 1996 Marsé interrumpió en tu mundo, y te entusiasmo tanto que invetigaste y no paraste. La magia de la amistad ha hecho que ahora me encuentre entre las páginas de este libro, y quien sabe si leyéndolo evocaré lo mismo que tú hace 13 años. Espero que este bonito recuerdo te haga sonreir. Nunca ensombrezcas tu rasgos élficos con las lágrimas.
"Caminan lentamente sobre un lecho de confeti y serpentinas, una noche estrellada de septiembre, a lo largo de la desierta calle adornada con un techo de guirnaldas, papeles de colores y farolillos rotos: última noche de fiesta mayor (el confeti del adiós, el vals de las velas) en un barrio popular y suburbano; las cuatro de la madrugada, todo ha terminado".
1 comentario:
Sí, Alex, desde el título sabía que me encantaría la novela. Adoro a Juan Marsé.
Primero me presentó a dos niños que visitaban a una niña enferma que me hablaban de Shangai; después conocí a Pijoaparte y el barrio del Carmel. Hice la Ronda del Guinardó, y esa chiquilla me llegó al alma. Comprendí a Montse, y su historia oscura no era más que sufrimiento, oscurantismo ante las buenas apariencias.
Me encanta Marsé. Que se levanta en medio de un jurado por la falta de honestidad del mismo para no volver y diciendo las verdades ante los medios de comunicación.
Mi admiración es enorme. Gracias por esta pequeña entrada homenaje hacia él.
Es un escritor fabuloso.
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